ABIERTO EN CANAL: Sombras Tenebrosas (O las fiestas del pijama de Burton)

Nota del autor: Expliqué en mi primer post de esta sección en que consistía, si alguien tiene dudas puede clickar en Abierto en canal: 50 Sombras de Grey (O 50 odas a lo insano)” y obtendrá la explicación. Dicho esto, iré directa al grano.

Nuestra invitada de hoy es Sombras Tenebrosas (sí, tengo un fetiche extraño con las sombras, nada que no pueda medicarse) que muy lejos de ser su mejor película veo necesario hacer mención especial al director de esta, mi querido Timothy Burton.

La película tiene ya su tiempecito (2012) y, de hecho, no es la primera vez que realizo una crítica sobre ella. Hará cosa de un par de años escribí un artículo similar para la revista de mi instituto (que, por cierto, no me publicaron) y pensé que me ensañé con ella por el hecho de no estar a la misma altura que el resto de películas de uno de mis referentes del cine. Dos años y unos cuantos meses más tarde, hoy, dejando a un lado las comparaciones y pensando – en que mal momento se me ha ocurrido, vaya – que mi visión de Sombras Tenebrosas había cambiado, he vuelto a verla. Ahora mismo puedo afirmar que hay cosas que con el tiempo no mejoran, todo lo contrario. 

Yo no sé en que estaría pensando Burton (lo vuelvo a decir, un hombre por el que siempre he sentido verdadera admiración) cuando llevó semejante ovillo de incoherencias, maquillaje  y mierda a la gran pantalla. Está bien, argumentalmente puede tener la excusa de ser una adaptación de la pequeña pantalla del año de la polka, okey, es pasable, ¿no? Hay muchas películas que no tienen ningún tipo de argumento y nos hacen reír, nos entretienen e incluso salimos de la sala (ya sea de cine o vuestra habitación) con la sensación de haber invertido hora y media – dos horas o incluso más – en algo que nos ha hecho felices pero es que ni con esas atinan, señores. Todo el partido que se habría podido sacar es tristemente anulado por la carencia de emoción alguna en el film. 

En un intento (bastante en vano) de magnificar la película nos ponen a Michelle Pfeiffer como una madre que lucha por salvar el honor de su família y limpiar el apellido Collins; para mí gusto, la única del reparto por la que doy un pase a la película ya que, independientemente de la psicología del personaje, la tía se luce en el papel. Fiel a su colega Timmy, el aclamado Johnny Depp, conocido también como el tío de los maquillajes raros en el mundillo de Hollywood, que da vida al protagonista (como no), Barnabas Collins, un muchacho al que le van los aquí te pillo, aquí te mato con las sirvientas de su casoplón y le hace un heartbreaker a la loca del coño de turno (Eva Green) que resulta que es una bruja que lo convierte en vampiro (un dramón que ni Federico Moccia), total, que para no dejarle ni un gramito del cuerpo a Depp sin maquillar, le ponen ojeras, miel con colorante, unos colmillacos que ya les molarían a los Cullen y un traje digno de la tía abuela Tessi de Ronald Weasley, haciendo de él, de nuevo, un bufón extravagante bastante cansino. Por último, la inevitable presencia de la preciosa Helena Bonham-Carter cuyo papel es vacío y plano como una tabla de planchar, nada destacable.

¿Y por qué hablo de Helena, entonces? Porque es otra de las cosas que me huelen a chamusquina ya de las películas de Burton, la presencia constante de su ahora ex mujer y su mejor amigo. Cierto es que en anteriores films han destacado como pocos y ha sido un dueto que me ha hecho reír como ninguno pero ya se sabe: lo bueno, breve, doble bueno.

En conclusión, sabiendo que me habré dejado muchas cosas en el tíntero por falta de ganas, tiempo y decepción (sí, Timmy, me has decepcionado), creo que lo único salvable de toda la película, aparte de la ya mencionada Michelle, es la música sesentera y algunos de los escenarios. Es una película que no recomendaría a nadie pero sé que, en algún otro momento de mi vida, volveré a ver con la esperanza de encontrar algún tipo de gracia o sentido, de ilusiones se vive, arqueoptéricos.

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Un comentario en “ABIERTO EN CANAL: Sombras Tenebrosas (O las fiestas del pijama de Burton)

  1. Johnny Depp, el actor más camaleónico… Y una mierda señora, siempre hace de Jack Sparrow con distintos maquillajes o estados de ánimo (en El llanero solitario, otra cagada, hacía de Jack Sparrow casi catatónico), es decir, que aunque la mona se vista de seda… Sparrow se queda.
    Muy buena entrada, por cierto.

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