714 razones.

Once y cuarenta y un minutos.

La cafeína aún ronda mi estómago. Hacía mucho tiempo que no escribía para nadie. Pero hoy he visto en el suelo un reflejo de luz, me ha recordado a las cosas que nunca digo, pero ahí están.

Y he pensado en ti.

En lo rota que estaba antes de que llegases. Y en las setecientas catorce razones que me das para no querer que te vayas.

Y sé cuanto odias las cosas bonitas, y tú sabes cuanto odio tener que callarme.

Cedo.

No me importa esta vez ni me duele.

Razón 1 de 714 para no querer que te largues. Eres la única persona en el mundo con la que me atrevo a hacer lo que con nadie: dejar de hablar.

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