Hoy me toca a mí.

Hay días en los que parece imposible tener fuerza. Sí, esa que, en otros casos, vas y la sacas de bajo de las piedras, pero es que hay días en los que no la encuentras en ninguna parte.

Hay días en los que te falta algo. O alguien. Y te da pavor decirlo en voz muy alta porque, ¿cuántas veces se lo habrás repetido ya?

Hay días en los que te sientes tan sobrante que pasas las horas con la cabeza agachada, callada y la mente más en otros mundos que en el real.

Hay días que necesitas colgar el traje de heroína en el perchero y que te cuiden, te abracen y te salven un poco a ti también.

Hay días en los que te duelen tanto los huesos que se te cala hasta el alma y te da miedo no desprenderte nunca de esa losa. Y pesa, pesa mucho.

Hay días en los que te sobran todas las palabras.