La historia de un vaivén de miradas.

Me encantaría hablar de mirarte a los ojos, de ese momento en que estalla todo y permanezco quieta, clavada, mirando el punto ciego de tu mirar, corriéndome en los vértices, profundizando tus matices.

Me encantaría hablar de esas miradas que hacen el amor, se devoran, que se buscan a tientas en la penumbra, que se succionan, que enamoran, que embelesan.

Me encantaría hablar de los ojos que te tocan a ciegas y encuentra el punto G exacto de tu visión, provocándote convulsiones hasta en las pupilas.

Me encantaría hablar de ojos transparentes, que se desnudan poco a poco y te sorprenden, como si jamás en tu vida hubieras visto un desnudo, ayudándote a entender, a aceptar, que el resto del mundo ha sido incapaz de desearte así, de quererte así, de mirarte así.

Y es entonces cuando lo sabes, te pasas la vida sin querer mirar a otro lado.